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AIC 2025 en revisión: hoja de ruta hacia 2035


Después del Año Internacional de las Cooperativas 2025, el movimiento cooperativo entra en una nueva etapa: aprovechar la visibilidad, los aprendizajes y el impulso global para avanzar hacia 2035. Para la DGRV, esto significa seguir fortaleciendo los sistemas cooperativos, invertir en las personas y promover el modelo cooperativo como una respuesta de futuro a los desafíos económicos, sociales y ambientales en todo el mundo.

Más allá del AIC 2025 – En camino nuevamente hacia 2035


En 2025, las cooperativas de todo el mundo volvieron a situarse en el centro de la atención global. Bajo el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor”, las Naciones Unidas declararon el “Año Internacional de las Cooperativas 2025”. ¡Un gran honor! La ONU reconoció el papel vital de las empresas cooperativas en el avance del desarrollo sostenible, el fortalecimiento de las comunidades y la promoción de la participación económica inclusiva. Como movimiento global, tuvimos la oportunidad de destacar la relevancia continua y creciente del modelo cooperativo para abordar los desafíos económicos, sociales y ambientales a nivel mundial. 

Ahora, en el año 2026, es momento de reflexionar: ¿qué aprendimos? ¿Y cómo podemos aprovechar este impulso mientras el movimiento cooperativo mira hacia el próximo Año Internacional de las Cooperativas, que las Naciones Unidas ya han previsto para 2035? 

La visibilidad es importante: esta es una de las principales conclusiones para nosotros como DGRV en relación con nuestra cooperación internacional. Sigamos destacando la razón de nuestro trabajo: el impacto duradero depende de instituciones sólidas, personas capacitadas y entornos propicios. 

Los sistemas sólidos generan confianza


A lo largo de 2025, nuestro trabajo destacó cómo el fortalecimiento de los sistemas de gobernanza y supervisión es fundamental para la sostenibilidad cooperativa. En la República Dominicana, por ejemplo, la introducción de herramientas digitales de supervisión apoyó a la autoridad nacional de supervisión IDECOOP en la mejora de la transparencia y la gestión de riesgos. Estas herramientas permiten a los supervisores analizar los datos financieros de las cooperativas de forma más eficiente e identificar riesgos potenciales en una etapa temprana, contribuyendo a una mayor estabilidad y confianza en el sector financiero cooperativo. 

De manera similar, en Filipinas, la introducción de la supervisión basada en riesgos marcó un cambio hacia una gobernanza más proactiva y preventiva, permitiendo a las cooperativas identificar riesgos tempranamente y fortalecer su resiliencia. Este enfoque es particularmente importante en un país donde millones de socios dependen de las cooperativas para el ahorro, el crédito y las oportunidades económicas, lo que hace que una supervisión sólida sea esencial para la inclusión financiera. 

De igual manera, en Uganda, el DGRV ha estado apoyando el desarrollo de cooperativas de salud para fortalecer el acceso comunitario a los servicios de salud. En las zonas rurales donde la infraestructura pública de salud suele ser limitada, estas cooperativas permiten a los socios organizar colectivamente servicios de salud y mejorar el acceso a atención médica asequible. A través de medidas de fortalecimiento de capacidades, formación en gobernanza y apoyo en la gestión financiera, los líderes cooperativos están capacitados para gestionar estas instituciones de manera sostenible y transparente. Al fortalecer las estructuras organizativas y la rendición de cuentas, el proyecto contribuye a generar confianza entre los socios y a garantizar que las cooperativas de salud puedan servir como instituciones comunitarias fiables. 

Estas experiencias subrayan una idea clave: las cooperativas prosperan cuando cuentan con marcos institucionales sólidos que protegen a los socios, garantizan la rendición de cuentas y generan confianza en las estructuras cooperativas. 

Como subraya Jan Holthaus, director general del DGRV:

“El Año Internacional de las Cooperativas 2025 nos recordó que las cooperativas fuertes no surgen por casualidad. Requieren una gobernanza sólida, instituciones eficaces y  socios comprometidos con sus cooperativas. Nuestra tarea ahora es aprovechar este impulso y seguir fortaleciendo los sistemas cooperativos en todo el mundo.” 

Echa un vistazo a nuestras actividades del AIC 2025


La identidad cooperativa requiere inversión continua


El AIC 2025 también reafirmó que la identidad y la gobernanza cooperativas no son logros estáticos, sino procesos continuos. El intercambio internacional y el aprendizaje entre pares desempeñaron un papel importante en este sentido. En Honduras, por ejemplo, líderes cooperativos y reguladores entablaron un diálogo con socios internacionales para fortalecer los mecanismos de protección de depósitos y mejorar las prácticas de gobernanza cooperativa. Tales mecanismos son cruciales para salvaguardar los ahorros de los socios y reforzar la confianza pública en las instituciones financieras cooperativas, especialmente en tiempos de incertidumbre económica. 

Una iniciativa como esta demuestra que el desarrollo cooperativo no consiste únicamente en aumentar el número de cooperativas, sino en fortalecer la calidad, el profesionalismo y la sostenibilidad a largo plazo. 

El futuro de las cooperativas es inclusivo


Otra lección clara de 2025 es que el futuro del movimiento cooperativo depende de empoderar a la próxima generación de líderes. 

En Kenia, un programa de mentoría recientemente creado apoya a mujeres líderes en el fortalecimiento de su confianza y en el avance hacia roles de liderazgo, contribuyendo a abordar las persistentes brechas de género en la gobernanza cooperativa. Al fortalecer la participación de las mujeres en la toma de decisiones, el programa contribuye a instituciones cooperativas más inclusivas y representativas que reflejan mejor las necesidades de sus socios. 

Al mismo tiempo, iniciativas centradas en la juventud en todo el mundo demostraron cómo las cooperativas pueden ofrecer oportunidades significativas para los jóvenes. Desde programas de formación juvenil en África, Asia y América Latina hasta cooperativas escolares de estudiantes en América del Sur, estas iniciativas muestran cómo los valores cooperativos pueden inspirar el emprendimiento, la participación y el compromiso democrático desde una edad temprana. 

Estas experiencias confirman que invertir en las personas es esencial para garantizar la vitalidad y relevancia a largo plazo del modelo cooperativo. 

De una celebración global a una década de acción


El AIC 2025 no fue un punto final, sino un hito. En reconocimiento de la importancia continua de las cooperativas, las Naciones Unidas han decidido que el Año Internacional de las Cooperativas se celebrará ahora cada diez años. 

AIC 2035: esta decisión envía un mensaje claro: el movimiento cooperativo tiene una década para aprovechar el impulso de 2025 y demostrar aún más su contribución al desarrollo sostenible e inclusivo. 

Para el DGRV y sus organizaciones socias, esto significa para nuestra cooperación al desarrollo: sigamos fortaleciendo los sistemas cooperativos, apoyando el desarrollo del liderazgo y promoviendo los valores cooperativos en los diversos contextos en los que trabajamos en todo el mundo. 

También significa continuar documentando y compartiendo historias de éxito cooperativas, mostrando cómo las cooperativas crean oportunidades económicas, empoderan a las comunidades y contribuyen a la cohesión social. 

El AIC 2025 mostró claramente que las cooperativas no son solo un modelo del pasado, sino un modelo para el futuro. Sin embargo, su éxito no puede darse por sentado. Un fuerte compromiso de cooperativistas inspirados, financiación suficiente para inversiones y una colaboración continua basada en la confianza son esenciales. 

Ya estamos en el camino hacia 2035. Las lecciones aprendidas en 2025 proporcionan una base sólida para el próximo capítulo del desarrollo cooperativo en todo el mundo.